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Productividad

Tres consejos de autodisciplina para ser más productivo

¿Te ha sucedido que estás por escribir un correo importante y de repente se te antoja un jugo o un café y vas a la cafetería por ello? Regresas, y ahora sí, estás a punto de escribirlo, pero suena el timbre y tienes que salir a abrir la puerta, o quizás sonó el teléfono y no es precisamente una llamada del trabajo. Estos son algunos ejemplos de distractores potenciales que sabotearán tu autodisciplina. Seguramente has tenido retos de autodisciplina, sobretodo en este año, ya que las circunstancias mundiales nos han llevado a trabajar de manera remota y todo lo que sucede en tu entorno muchas veces no contribuye a que puedas concentrarte al máximo. 

Pero antes, comprendamos qué es la disciplina. La palabra proviene del latín disciplīna y ésta nos habla de la capacidad que tienen las personas de poner en práctica la voluntad, el orden y la constancia para la ejecución de alguna tarea, proyecto o actividad cotidiana.  Así que, para que puedas emplear la autodisciplina, te recomendamos los siguientes pasos: 

 

1. Define el propósito o el objetivo: 

Cada vez que  te subes a tu auto sabes a donde quieres llegar, conoces tu destino,  sabes cuánto tiempo tienes para poder estar allí, sabes qué rutas o caminos tomar, o bueno, si no conoces el camino pones el GPS. O acaso, ¿te subes a tu auto y comienzas a dar vueltas hasta que te acabas la gasolina?

Lo mismo sucede con tus proyectos, es importante que establezcas tu propósito u objetivo antes que nada. Este debe ser S.M.A.R.T.: específico, medible a corto, mediano y largo plazo, alcanzable, realista y en tiempo. Hacerlo te permitirá que dirijas tus acciones hacia aquello que quieras conseguir. Esto te aportará claridad para tomar una dirección y estrategias, marcará tu curso a seguir y te hará más comprometido con tu organización y contigo mismo. 

Recuerda que tus objetivos son como tu GPS, con ellos sabrás que rutas tomar

2. Haz una lista de tus prioridades

Piensa en que sería más importante para ti: ¿Hacer el guión de la campaña creativa del nuevo producto que se lanzará en una semana? o ¿cotizar para el evento de lanzamiento que se hará en tres semanas? Algunos de los aspectos importantes para poder priorizar podrían ser: 

  • Complejidad 
  • Tiempo de entrega 
  • Tamaño del proyecto a solucionar 
  • Nivel de energía mental a consumir 
  • Si tu tarea afectaría el trabajo de terceros 
  • Recursos disponibles para completar la tarea, entre otros

Cuando ya hayas establecido tus prioridades, asígnales tiempo, fecha y una ruta a seguir. Es aconsejable priorizar máximo tres tareas importantes, no hagas una lista interminable, eso provocará que te bloquees mentalmente. Cuando tengas tus tres tareas a priorizar con sus respectivas acciones, divide la lista de acciones en listas más pequeñas utilizando criterios objetivos. 

Ten en cuenta siempre qué tareas son importantes y urgentes: Las tareas importantes son aquellas que te dirigen a tu objetivo, pregúntate si aquello que estás haciendo realmente te está acercando a tu objetivo o propósito. Las tareas urgentes son las que debes entregar para una fecha límite próxima a vencer, es importante que te preguntes si debes hacer la tarea ya.

3. Desecha las excusas: 

Vive en el aquí y en el ahora, en tu presente, despierta tu conciencia. Identifica aquellas cosas que hacen que no avances, podrían ser tentaciones cotidianas como redes sociales o excesivo uso de WhatsApp, o podría ser el miedo al fracaso, muchas veces utilizado como excusa para posponer una tarea por ejemplo. Si te observas con detenimiento podrás saber cuales son esas debilidades y podrás hacer algo al respecto para eliminar esas excusas que no dejan que alcances tu objetivo.

 

La capacidad de autodisciplinarse requiere de la transformación de la disciplina en hábito, debes ser constante, es como un músculo que necesita ejercitarse.  Recuerda que la disciplina te da el poder para alcanzar tus objetivos y sueños. 

“Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad.” Albert Einstein

 

Carolina Lantan

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